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En 2025, nueve países en Latinoamérica acudieron a las urnas para renovar cargos presidenciales, legislativos y locales. El regreso y la permanencia de la derecha en varios de ellos refleja, por un lado, la percepción de la ciudadanía sobre la capacidad de sus Estados para sostener democracias sólidas y, por otro, su necesidad de opciones confiables y cambios sociales reales. En esta radiografía, repasamos los resultados de dichas elecciones para, con ello, comprender cómo quedó configurado el nuevo mapa latinoamericano al cierre de este año.
Elecciones generales
En 2025, se realizaron elecciones presidenciales y legislativas en Bolivia, Chile, Ecuador y Honduras. Los resultados en estos países reflejan la presencia creciente de fuerzas de derecha, aunque con importantes contrapesos para los Ejecutivos y dinámicas de correlación de fuerzas que navegan entre congresos fragmentados que negocian nuevas alianzas en su búsqueda de gobernabilidad, estabilidad o apertura democrática, y mayorías que podrían ampliar o limitar el margen de acción de sus gobiernos.
Bolivia celebró una segunda vuelta presidencial por primera vez en su historia, resultando ganador Rodrigo Paz –Partido Demócrata Cristiano (PDC)– con el 54.9% de votos. Ello marcó el cierre del periodo hegemónico del partido Movimiento al Socialismo (MAS), que solamente alcanzó el 3% en la primera vuelta, después de casi dos décadas en el poder. Debido a su efecto arrastre, al PDC le corresponden 16 de 36 senadurías y 49 de 130 diputaciones. Aunque esto deja a Paz con la mayoría en la Asamblea Legislativa y un mayor margen de acción para impulsar su proyecto, también le exigirá un trabajo de negociación constante con la oposición. Paz es el primer presidente abiertamente opuesto al socialismo en el país desde 2006, cuando llegó Evo Morales, al que, aunque marginado, no se le puede dar por muerto. El expresidente en la primera vuelta impulsó, sin éxito, el registro de su nuevo partido ‘Evo Pueblo’, y llamó al voto nulo al estar constitucionalmente inhabilitado para contender por un tercer mandato. Al final, el voto nulo terminó alcanzando un 19.8% de la votación, lo cual lo posicionó en tercer lugar sin efectos reales en el resultado final. Pese a ello, es la primera vez desde el retorno de Bolivia a la democracia que llega tan lejos el voto nulo.
Ecuador, por su parte, reeligió a Daniel Noboa –Acción Democrática Nacional (ADN)–con el 55.63% de votos, lo que permitió que ADN retuviera la presidencia, y también la mayoría legislativa en la Asamblea Nacional, donde cuenta con 66 de 151 escaños. Con el impulso de estos resultados, el pasado 16 de noviembre Noboa convocó a un referéndum y una consulta popular donde se planteaba la eliminación del financiamiento público a partidos políticos, la reducción de asambleístas y la eliminación de la prohibición de bases militares extranjeras, además de la elección popular de una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva constitución. Sin embargo, el “No” ganó con un promedio de 58.6% en las cuatro preguntas, por lo que el presidente ecuatoriano y los asambleístas de su coalición deberán replantear su estrategia, negociar y apoyarse de otros partidos, coaliciones e instituciones si quieren volver a impulsar estas propuestas.
En Honduras, la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) finalizó con apenas el 57% de actas contabilizadas y arrojó resultados muy cerrados: con una diferencia de tan solo 0.02%, la presidencia la disputan Nasry Asfura –Partido Nacional– (39.91%) y Salvador Nasralla –Partido Liberal– (39.89%), ambos con ideología de derecha. En tercer lugar, y con el 19.1%, se ubica Rixi Moncada, del partido oficialista Libertad y Refundación (LIBRE); esto representa un parteaguas y una aparente derrota para la izquierda hondureña y el proyecto político fundado por Manuel Zelaya tras el golpe de Estado en 2009, que fue retomado por su esposa Xiomara Castro, actual mandataria y la primera mujer en ocupar la Presidencia del país.
En Chile, el ultraderechista José Antonio Kast –Partido Republicano–, exdiputado y tres veces candidato presidencial, en la segunda vuelta superó con el 58.16% de votos a Jeannette Jara –Unidad por Chile–, ex ministra del Trabajo en el gobierno del actual presidente Gabriel Boric. Por su parte, el Congreso quedó dividido en las elecciones parlamentarias: 64 de las 155 diputaciones serán para la coalición Unidad por Chile del presidente Boric; aunque es mayoría, redujo su presencia, pues Cambio por Chile –de tendencia ultraderechista–, ahora cuenta con 42 escaños y representa la segunda fuerza política en la Cámara, seguida de Chile Grande y Unido que tendrá 34 escaños, por lo que la oposición derechista suma así 76 diputaciones.
En el Senado, Unidad por Chile y aliados cuentan con 23 senadurías, Chile Grande y Unido con 18 y Cambio por Chile con 6, lo que eleva a 25 el total de escaños de la oposición derechista en dicha Cámara. Todo lo anterior reafirma la influencia de la derecha en la política y la historia del país, pero es evidente que el contrapeso se mantiene en el Congreso y, por supuesto, en la ciudadanía chilena.
Elecciones legislativas
Por su parte, Argentina renovó 127 de 257 diputaciones y 24 de 72 senadurías. El presidente Milei fue el gran ganador, pues su partido La Libertad Avanza obtuvo 64 escaños en Diputados y 13 en el Senado, con lo que, aunado a la incorporación de legisladores/as de otros partidos a su proyecto, alcanza un total de 94 y 21, respectivamente, dando una sorpresa respecto de las predicciones de los resultados que auguraban su desplome. Cabe señalar que el impulso que recibió de Trump fue clave. Así, el peronismo queda a unas diputaciones de perder la primera minoría.
En Venezuela se llevaron a cabo elecciones legislativas –y regionales– en medio de una crisis política agudizada por la falta de condiciones de equidad, certeza y transparencia en sus resultados electorales, que favorecen ampliamente al partido oficialista y genera serias preocupaciones sobre las opciones reales de la oposición para disputar el poder.
Elecciones locales
Uruguay y Perú realizaron únicamente elecciones subnacionales (este último, además de unas elecciones complementarias, votó en una consulta popular de revocatoria para cuatro distritos). En las elecciones departamentales de Uruguay, el Partido Nacional obtuvo 13 de 19 departamentos, mientras que la coalición oficialista –Frente Amplio– solamente 4.
En Perú, la consulta tuvo como resultado la revocación de 14 autoridades municipales. Debe señalarse que Perú tiene un historial de convulsiones políticas caracterizadas por numerosas presidencias inestables y crisis entre poderes, teniendo un total de ocho presidencias desde 2016, la gran mayoría declarada con “incapacidad moral permanente” por el Congreso. Esto ha exacerbado la crisis institucional del país, lo cual hace indispensable seguir de cerca la evolución de la gobernabilidad peruana de cara a las elecciones generales de 2026.
Para finalizar, consideramos fundamental mencionar el impacto que la presidencia de Estados Unidos ha tenido sobre varios de estos procesos electorales y, de igual forma, sobre la política interna de sus países. Sus declaraciones de apoyo o rechazo hacia ciertas candidaturas suelen influir en la opinión pública y repercutir en ámbitos clave como la economía, el comercio y la política exterior y de seguridad de la región.
Las razones por las cuales América Latina vuelve a inclinarse por fuerzas políticas de derecha pueden ser múltiples, pero la respuesta la encontraremos, fundamentalmente, en el desencanto generalizado de la ciudadanía hacia gran parte de los proyectos políticos de sus Estados –de izquierda o de derecha, progresistas o conservadores–, que han demostrado incapacidad y falta de voluntad política para garantizar democracias justas, transparentes y equitativas.
En el Laboratorio Electoral siempre seguimos de cerca los comicios de toda la región. En 2026, siete países volverán a las urnas, por lo que, una vez más, será un año de definiciones electorales que reportaremos en Infolab y en nuestras redes sociales. Te invitamos a suscribirte y seguirnos para enterarte antes que nadie de información político-electoral que sí sirve.



